Hundiré la oscuridad.
El silencio presagiaba algo horrible, era una de esas tranquilidades artificiales, de las que se sucedían justo antes de que estallara una tormenta.
- Icabod, entrégate y todo será más fácil, puede que incluso lleguen a perdonarte sólo... tienes que... arrepentirte -su voz sonó suplicante cuando dio un paso hacia delante, era el segundo sol, el frágil.
Él reconoció su voz y su rostro se contrajo en una mueca de dolor y traición. Ella entre todos los ángeles había ido a por él, a acabar con él y todo lo que tenía, la miró con el odio ardiendo en sus pupilas. Ahí parada, a varios pasos de él, tan pequeña y liviana que parecía que se la iba a llevar el viento, con su pelo rojo flotando alrededor de su rostro con forma de corazón, vestida de blanco, con la espada que tantas veces había chocado con la suya en cada entrenamiento, cada juego.
- Hahasiah... -iba a decir algo más, algo amargo y sarcástico, pero las palabras se le atragantaron y fue incapaz de seguir hablando, con la traición enredádsele entre las costillas. - Vamos, Ic, podrías solucionarlo. Podríamos solucionarlo, juntos, como siempre. Sólo ven... conmigo, de vuelta a casa. Sólo vuelve. - No puedo, Hasi, no puedo. Estoy... - Ic, hazlo por mí, no me dejes sola -cerró los ojos con fuerza, con el rostro aún lleno de tristeza y odio, cuando les abrió de nuevo era todo decisión. - No me hagas esto, Hasi, tú no, por favor. Necesito quedarme. Con ella -el dolor inundó el rostro de la pequeña ángel, sintió algo oprimiendo su garganta. - No quería creerlo, ¿sabes? -dijo con voz entrecortada, llena de tristeza y súplicas- Me dijeron que te habías... que estabas... que... -cerró los ojos con tanta fuerza que él pensó que no volvería abrirlos nunca, pero lo hizo y esta vez sólo reflejaban lagrimas que jamás saldrían- amabas a una humana. A una humana. Me obligué a pensar que era sólo un acto desesperado por mostrar rebeldía, que solamente tratabas de demostrar que nada te importaba, que eras libre. Me lo he repetido tantas veces. He suplicado tanto venir a por ti. He tratado de corregir a todas las malas lenguas que decían que te habías enamorado de un ser humano. No se supone que no podemos amar, ¿Icabod? - También se supone que existe un Dios y yo aun no le he visto -ella soltó un gemido lastimero que era casi un grito contenido, mientras le miraba horrorizada. - Ic, este no eres tú. Por favor, vuelve, vuelve conmigo... no eres tú, eres... eres... pareces un caído -el miedo y el horror se mezclaban con su voz. - Hasi, eso es lo que tú has venido a hacer. Tú estás aquí para hacerme caer, para arrancarme mis alas, no eres la que debe sorprenderse.
Retrocedió dos pasos, sus pies bailaban con la gravedad, al borde del precipicio.
- No, yo he venido a llevarte de vuelta... - Pero es que yo no voy a volver, Hahasiah, jamás.
Y se dejó caer, de espaldas, sin tratar de mantenerse en el aire, con sus alas aun escondidas. Su cuerpo desapareció entre la oscuridad de las aguas del Moldava, como una estrella fugaz perdida en el firmamento.
Y esque tenía abandonado por blogger, el cual se ha vuelto un vicio.
Aquí dejo esto, que es un cacho de una cosa muy larga sobre un ángel, una humana y una diablesa. Esto me esta absorviendo la cabeza bastante.